Tres claves para que estos meses sean el puntapié de alcanzar tu mejor versión .

El verano es un gran momento para iniciar y/o reforzar un cambio en tus hábitos alimenticios. Sin embargo, también es el tiempo de la “no rutina” o sea, pensás que porque llegaste a tu objetivo veraniego y se vienen las vacaciones te podés relajar un toque que te llevará a desorganizarte sin sentir culpa… hasta que salís de ese estado “relajado”.

Para que eso no suceda y el verano l@ pases enfocad@, te invito a que reflexiones con estas preguntas antes de tomar una decisión:

 

👉 ¿Estoy eligiendo comer lo que me hace bien y lo que de verdad disfruto, o me estoy dejando llevar por un imaginario colectivo que relaciona al verano con un tiempo de excesos? Para responderte a esta pregunta, recordá:

 

Las elecciones inteligentes… las tomás vos. 

 

Por ejemplo: Estás por pedir una entrada y tenés 2 opciones: unas rabas fritas (porque es lo que más te gusta de la carta) o unos langostinos grillados (que son más sanitos y también te gustan) después el mozo te pregunta por la bebida ¿Te pedís cerveza porque de verdad sentís que es la mejor bebida para hidratarte en los días de calor, o porque las vacaciones te ubican en un lugar de menos culpa?

 

PARA PENSAR… 🤔

Tener este juego retórico con vos mismo es crucial para recordar lo más importante:

 

Cada comida es una oportunidad.

 

👨‍⚕️ En un momento del año en el que la presión social pueden pesar más que tus ganas de enfocarte, seguro pensás, ¿cómo puedo romper esos mandatos y alinearme con mi objetivo?

Aunque a simple vista parezca que todo tu entorno está encolumnado en una forma poco consciente de alimentarse, cada vez hay más personas que eligen transitar un camino hacia una mejor nutrición. Los cambios empiezan siendo pequeños: tomar una copa de vino en lugar de alcohol a demanda, evitar el exceso de alimentos procesados, bajar los niveles de carbohidratos… Cada uno sabe por dónde empezar. Lo cierto es que si todos lo hacemos en silencio, creyendo que el resto va en dirección contraria, el cambio global nunca termina de ponerse en marcha. La forma de mantenerte alineado con tu objetivo es, también, ayudar al resto con tu ejemplo. Si recidís en tu casa, podés enfocar las comidas para dar el empujoncito que le falta a alguno de tus amigos. Decilo, mostralo, compartilo: así, tu objetivo va a ser cada vez más realizable.

 

🤔 ¿Qué me puede ofrecer el verano para hacer más sólido mi cambio de hábitos?

Siempre tené en cuenta la meta que te hayas propuesto 💪 este es un buen momento para aprovechar que el cuerpo precisa menos calorías y muy buena hidratación, lo que abre la puerta a ingestas más livianas y a una reconciliación con ese oro líquido que tantas veces esquivás: el agua.

Estas son algunas de las herramientas que podés poner en práctica:

👉 Es ideal aprovechar que te saciás más fácilmente para aprender a comer porciones chicas divididas en cinco o seis ingestas diarias (ojo con tus macros)

👉Podés incrementar el consumo de frutas y vegetales de estación, teniendo en cuenta la gran variedad que ofrece la temporada de verano.

👉Es clave reponer la hidratación del cuerpo constantemente, evitando las bebidas azucaradas y el alcohol en exceso.

👉Si te gustan los pescados y mariscos, y están alineados con tu forma de alimentarte, podés exprimir al máximo los sitios de vacaciones cercanos al océano.

👉 Que el calor no sea excusa para disminuir la actividad física. ¡Aprovechá! que los días son más largos.

👉 Si tenés más tiempo libre que durante el resto del año, aprovechalo para cocinar más casero, con ingredientes más naturales y menos productos procesados: o sea… COMIDA REAL.

 

🤔 ¿En dónde está la GRAN oportunidad? En poner todo esto en práctica y mentalizarse a replicarlo el resto del año. El verano termina en unos meses, pero estos buenos hábitos pueden durar toda la vida ☝️ 

 

¿Te animás a probarlo? Contame, te leo. 🤗