Insistimos en crear máximas que nos encajen a todos. Y no las hay. ¿Por qué es tan importante valorar nuestra individualidad y crear un plan pensando en ella?

 

Estoy convencido de que para abordar este tema lo mejor es darle una mirada antropológica. Te puede sonar aburrido, pero te lo voy a explicar así de fácil: las personas somos un mix de genéticas, vivencias y situaciones que nos vienen moldeando desde hace miles de años. Nunca va a ser igual el organismo de un africano que el de un ruso. Ni los contextos sociales y emocionales de un latinoamericano y un asiático. 

La gran pregunta es: si todos somos únicos, si pertenecemos a árboles genealógicos diversos, si atravesamos infancias distintas, si tenemos otros genes, otro vínculo con la alimentación y otras prioridades en cuanto a nuestra salud… ¿por qué nos aferramos en emparejarnos? ¿Por qué hacemos caso a máximas preestablecidas que supuestamente nos hacen bien a todos? 

El cuerpo es mucho más complejo, mucho más rico, mucho más difícil de analizar. Y la magia está en que te conozcas, en que encuentres lo que VOS necesitás… lo que te hace bien de acuerdo a tus objetivos y a lo que considerás angular en el cuidado de tu salud. 

Cuando entendés de dónde venís, hacia dónde querés ir, cuál es tu genética, qué costumbres familiares arrastrás, cómo manejás tus emociones…. Y, sobre todo, cuando te animás a cuestionar todo eso, recién ahí estás preparado para empezar a trabajar tu propia realidad 🤗. De la mano de un profesional, por supuesto, pero siempre con tu horizonte bien claro. Vos estás al mando.

 

Conocerte te empodera. Un nutricionista que, en lugar de venderte máximas, te ayuda a mirar hacia adentro, te empodera. Tener bien claro a dónde querés llegar y qué estás dispuesto a hacer, te empodera. Pensar una planificación inteligente, sin mirar la del vecino, la de las revistas, la de la dieta de moda…. definitivamente también te empodera. Y tener el poder es la clave para generar el cambio. 

Con esto quiero decirte que no hay un plan único, uno que funcione sí o sí, uno que te asegure el éxito. Pero sí existe TU plan, ese que va a tener las comidas que a vos te hagan bien, la ejercitación que a vos te guste y la metodología con la que vibres mejor. 

No necesitás la misma cantidad de macros y micronutrientes que otra persona, ni va a requerir la misma hidratación, ni va a incluir tal o cual rutina de ejercicios preestablecidos. Si eso es lo que te propone un especialista (la famosa copia), salí corriendo.  

¿Sabés por qué? Porque cuando perdemos de vista que somos distintos, corremos un riesgo enorme: avanzar con la masa y todos sus problemas. Los seres humanos tenemos la capacidad de adaptarnos y de sobreadaptarnos. Con la sobreadaptación, a la larga, nos enfermamos. Es lo que nos está sucediendo hoy: nos estamos sobreadaptando a un ambiente obesogénico y supercalórico y generamos consecuencias indeseables, ¿cuáles? Colesterol, obesidad, diabetes…  

Alguna vez pensaste:

¿qué sucedería si empezás a cuestionar todo lo que está preestablecido, si te movieras del mandato, si descubrieras tus particularidades?

que lo que es bueno para otro, ¿tal vez no lo sea para vos? ¿Consideraste que buscar tu mejor versión puede evitar que te sobreadaptes a un contexto enfermo?

Para pensar… 🤔

marchettirules