“Aquí y ahora”…

es más que un buen slogan marketinero. Es la frase que resume a la perfección el hecho de vivir el presente, de conectarnos con nuestros pensamientos y emociones de manera consciente.

El mindfulness 🙌, también llamado atención plena, no solo se consolidó en esta era atravesada por las urgencias y la velocidad del tiempo, sino que se ramificó hacia distintas áreas. La nutrición no fue la excepción a la regla.  

¿Te suena “mindful eating”?

Bueno, esta es una de las técnicas que se desprende de esta corriente, y significa alimentación consciente. Cada vez más arraigada en las costumbres de la sociedad actual, se trata de tomar decisiones responsables acerca de lo que consumimos y de disfrutar con todos los sentidos el momento de sentarnos a la mesa (en mi método MarchettiRules® las llamamos elecciones inteligentes). 

Dejando las modas a un lado… ¿te acordás cuando te digo: hay que dejar de medicarnos con comida? Bueno, el mindful eating te lo dice con la voz de la tendencia… ¡pero te propone lo mismo!

No se trata de una dieta específica, sino de la idea de relacionarnos de una manera sana con lo que ingerimos.

¿Qué busca? Que sepamos que no solo comemos por hambre, sino también por nuestros estados de ánimo; que hay formas de detectar cuándo estamos saciados y así frenar a tiempo.

Estamos inmersos en una era llena de presiones, obligaciones y estímulos que nos llegan desde los cuatro puntos cardinales y foguean a nuestro estrés. ¿No será hora de  empezar a preguntarnos cómo nos llevamos con los anclajes emocionales de nuestras comidas? ¿Disfrutamos realmente de cada ingesta? ¿Elegimos nuestros alimentos a conciencia? El mindful eating pretende, por un lado, que dejemos de usar la comida como anestesia; por el otro, que prestemos atención plena a qué estamos ingiriendo, cómo y cuándo.  

Para pensar…

¿Leíste ya alguna vez que el intestino es como un segundo cerebro? Por eso mismo, este tipo de iniciativa es ideal para quienes padecen sensibilidades o intolerancias alimentarias. Si estás en ese grupo, ¡a tomar nota! La clave no es solo quitar de la dieta el alimento que te lastima, sino también hacer un trabajo global sobre tu vínculo con la alimentación.  

Esto no quiere decir que tengan que esquivar la bala quienes no tengan alguna de esas dificultades. En definitiva, todo esto no es ni más ni menos que el estilo de vida que pregono hace tanto tiempo para todos mis enfocados:

¡que se rediseñen a nivel nutricional y que busquen su mejor versión!

Acordate que no hay una regla o una fórmula mágica que nos diga cómo se debe comer (ya te dije que no me gustan las máximas), pero estoy convencido de que hay que hacerlo a conciencia para evitar problemas físicos, psíquicos y emocionales. 

Más allá de lo que digan las tendencias, lo importante es entablar un vínculo con la alimentación de mayor compromiso, en donde estén plasmados nuestros gustos y preferencias más profundas, sin importar lo que diga el de al lado. 

Escuchemos más a nuestro cuerpo. ¡Que el ruido constante de la sociedad no nos corra de ese eje! 

Contame, ¿no te parece un muy buen punto de partida? 🤔