Los viajes no tienen por qué ser una excusa para alejarnos de nuestro objetivo. En estos casos la organización es el mejor secreto. 

Hay dos situaciones en todo viaje que pueden hacerte creer que es imposible mantenerte enfocado en una alimentación saludable. Una es el viaje en sí, ya sea en avión, en micro o en auto, sobre todo si vas a hacer distancias largas. La otra es la complicación que te genera estar alojado en un lugar donde es más fácil caer en el famoso concepto de “normalidad” que te invita a tomar un “descanso” de tu rutina diaria, porque al final “estás de vacaciones”. Ahora…

 

Si tu plan de alimentación te hace sentir bien… ¿por qué dejarlo en vacaciones? 🤔 ¿por qué no enfocarte en la organización?

 

PARA PENSAR… 🤔

 

Te acordás ¿cómo te sentiste en otros viajes con respecto a tu alimentación? ¿Pudiste mantenerte en eje o te ganó la falta de previsión? ¿Qué creés que podrías modificar?

Responder esas preguntas te ayudará a planificar mejor tu próximo viaje, empezando por el momento en que te subís al avión (o al medio de transporte en el que viajes). 

Y acá es donde las elecciones inteligentes vienen: ¿Vas a comer lo que te ofrece la compañía aérea, sin miramientos, o vas a seleccionar lo que se ajusta a tu objetivo? ¿Vas a llevarte golosinas disfrazadas de colación saludable o vas a preparar tus propios snacks? ¿El mate de la ruta lo vas a acompañar con medialunas o con una merienda casera donde vos elegís todo en su justa medida

Si querés romper con los mandatos preestablecidos y crear tus propias reglas, el primer paso es crear la estrategia adecuada a tu viaje y de acuerdo a eso ver qué comidas vas a tener que resolver en el camino (incluidas las escalas donde te chusmeás ¡todo el duty free!). Una vez hecha, organizarte y prepará en casa la mayoría de esos alimentos, eligiendo opciones sencillas de trasladar y que no precisen mucha refrigeración. 

 

👨‍⚕️ Te doy algunos ejemplos de mis recetas que podés hacer:

👉 Como snack podés llevarte garbanzos crocantes, chips de zucchini, muffins de ricotta magra, bastones de vegetales y frutas.

👉 Para el almuerzo o la cena podés preparar croquetas, faláfel, muffins de pollo o empanadas fit, entre otro montón de opciones. 

 

Una vez en tu destino, llega el segundo paso de tu planificación: cómo manejar las comidas en el día a día ¡sin tu propia cocina!

La primera disyuntiva se te plantea ni bien te levantás. Imaginá que estás en el desayuno buffet del hotel. ¿Qué solés poner en tu plato? ¿Sos de los que desayunan mucho más que en casa para “tirar” el resto del día? ¿Elegís a conciencia o probás todo lo que está disponible? 🤔 PARA PENSAR… 

 

La buena noticia es que aunque creas que el placer de ese atracón matutino es irremplazable, acordate de esto:

 

Cada comida es una oportunidad 🙌

 

Vos seguí con tu plan, verás que vas a sentirte con más energía y más positivo de cara al resto del día.

¿Cómo lo podés lograr? Te doy una idea: hacé un solo recorrido por el buffet, tomando la porción en su justa medida de las opciones que se ajustan a tu alimentación: granola sin azúcar, yogur (si hay griego mucho mejor), huevos en diferentes cocciones, quesos magros, frutas. Vos, más que nadie, sabés lo que te hace bien. 

Tu segundo interrogante, seguramente, va a ser dónde y qué comer durante el resto del día. Y acá es donde quiero que reflexionemos un poco: ¿Estás en el grupo de los que paran en un carrito callejero o un local de fast food, o de los que recorren mercados para abastecerse de productos naturales?

Si estás (o querés estar en el segundo bando) te doy algunas ideas: la primera es no olvidar la ingesta de agua que te acompaña el resto del año. Es fundamental que no cambies tu ritmo de hidratación. La segunda es que a medida que vayas planificando tus rutas, paseos o excursiones, selecciones previamente los lugares a los que vas a ir a comer (hoy hay miles de aplicaciones, foros, etc. que pueden ayudarte a elegir y si querés me podés consultar también). La tercera es que aprendas a leer los menús con ojo crítico y puedas elegir lo que se adapte a tus objetivos y, sobre todo, a lo que te da verdadero placer en tus vacaciones.

Acordate: Si sobra, aunque sea sano, se guarda ☝️

 

¿Lo más importante? Poner en la valija el cambio de vida en el que venís enfocado, con la actitud MarchettiRules (y la organización, claro) como principal condimento.

 

Ahora sí, ¡a divertirse!